Слава Ісусу Христу! / ¡Gloria a Jesucristo!
La Iglesia Ortodoxa Ucraniana del Patriarcado de Kiev es una Iglesia Ortodoxa Local autocéfala y forma parte de la Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica, cuya Cabeza es nuestro Señor Jesucristo.
Igual en dignidad y derechos a las demás Iglesias Ortodoxas autocéfalas, es independiente en su organización y gobierno. Asimismo, trabaja por la superación de las divisiones eclesiásticas y por la consolidación en Ucrania de una única Iglesia Ortodoxa Local, con sede patriarcal en la ciudad de Kiev.
Arraigada en la tradición espiritual de la antigua Iglesia de Kiev, conserva y transmite la herencia teológica, litúrgica y pastoral de la Ortodoxia ucraniana, tanto en su patria histórica como en las comunidades de la diáspora.
Su vida y ministerio se fundamentan en la Sagrada Escritura y la Sagrada Tradición; en los cánones apostólicos; en las decisiones de los siete Concilios Ecuménicos; en las enseñanzas de los Santos Padres; en las resoluciones de sus Sóbores y del Santo Sínodo; en los decretos del Patriarca de Kiev y de toda la Rus'-Ucrania; y en su propio Estatuto eclesiástico.
En México, nuestra labor pastoral se desarrolla en plena continuidad con esta herencia espiritual. Conforme al mandato de nuestro Señor Jesucristo de proclamar el Evangelio a toda la creación (cf. Marcos 16,15), nuestra misión no establece distinciones por origen étnico, nacionalidad, lengua, condición social o trasfondo cultural. La Iglesia existe para anunciar a Cristo a todos los pueblos, y por ello nuestras parroquias, misiones y comunidades reflejan la riqueza y diversidad humana propia de México y de América Latina.
Con el propósito de servir eficazmente a los fieles y acercar el tesoro de la fe ortodoxa al pueblo de nuestro tiempo, celebramos ordinariamente nuestros servicios litúrgicos en lengua española. Al mismo tiempo, permanecemos abiertos al uso de otras lenguas cuando las necesidades pastorales así lo requieran, procurando que cada comunidad pueda glorificar a Dios y recibir atención espiritual en el idioma que le resulte más cercano.
Como Iglesia Ortodoxa, permanecemos firmemente arraigados en la fe apostólica transmitida a través de los siglos. Confesamos la inspiración divina de las Sagradas Escrituras, recibimos la enseñanza de los Santos Padres, aceptamos las definiciones doctrinales de los siete Concilios Ecuménicos y profesamos el Credo Niceno-Constantinopolitano en su forma original. Procuramos igualmente vivir conforme al espíritu de los santos cánones, aplicándolos con prudencia pastoral a las circunstancias concretas de nuestra realidad local.
Nuestra fe se expresa de manera privilegiada en la vida sacramental de la Iglesia: en la celebración de la Divina Liturgia, en los santos misterios, en la oración común y en la vida de las comunidades cristianas. Valoramos las diversas expresiones legítimas de la tradición ortodoxa y procuramos servir a los fieles que Dios pone bajo nuestro cuidado con fidelidad, reverencia y amor pastoral.
Deseamos también contribuir a que los cristianos occidentales conozcan la plenitud de la fe ortodoxa y la riqueza espiritual de la Iglesia indivisa. Por esta razón, junto al uso del rito bizantino, nuestra Iglesia acoge también formas legítimas del rito occidental ortodoxo, preservadas y vividas dentro de la comunión de la fe ortodoxa. Lo hacemos en un ambiente plenamente misionero y no étnico, convencidos de que la Ortodoxia pertenece a todos los pueblos y culturas.
Nuestra meta es dar testimonio de Jesucristo en un mundo frecuentemente marcado por la incertidumbre, el sufrimiento y la división. Queremos anunciar la esperanza que nace de la Resurrección, la alegría que brota de la fe y la paz que sólo Dios puede conceder. Esa esperanza permanece firme e inquebrantable porque está fundada en Cristo, ayer, hoy y siempre.
Agradecemos sinceramente su visita a nuestro sitio web. Esperamos que estas páginas le permitan conocer mejor nuestra fe, nuestra misión y el servicio que procuramos ofrecer a la Iglesia y a la sociedad. Será una alegría compartir con usted una parte de la vida de nuestras comunidades y del camino espiritual que recorremos.
Mientras tanto, hacemos nuestras las palabras del santo apóstol Pablo, tan queridas también por los Padres del Desierto: "Vivan siempre alegres, oren sin cesar, den gracias en toda ocasión" (1 Tesalonicenses 5,16-18).
Que nuestro Señor Jesucristo, por las oraciones de su Santísima Madre y de todos los santos, bendiga abundantemente a usted y a sus seres queridos, concediéndoles fe, esperanza, paz, salud y toda buena dádiva, hoy y siempre. Amén.
Igual en dignidad y derechos a las demás Iglesias Ortodoxas autocéfalas, es independiente en su organización y gobierno. Asimismo, trabaja por la superación de las divisiones eclesiásticas y por la consolidación en Ucrania de una única Iglesia Ortodoxa Local, con sede patriarcal en la ciudad de Kiev.
Arraigada en la tradición espiritual de la antigua Iglesia de Kiev, conserva y transmite la herencia teológica, litúrgica y pastoral de la Ortodoxia ucraniana, tanto en su patria histórica como en las comunidades de la diáspora.
Su vida y ministerio se fundamentan en la Sagrada Escritura y la Sagrada Tradición; en los cánones apostólicos; en las decisiones de los siete Concilios Ecuménicos; en las enseñanzas de los Santos Padres; en las resoluciones de sus Sóbores y del Santo Sínodo; en los decretos del Patriarca de Kiev y de toda la Rus'-Ucrania; y en su propio Estatuto eclesiástico.
En México, nuestra labor pastoral se desarrolla en plena continuidad con esta herencia espiritual. Conforme al mandato de nuestro Señor Jesucristo de proclamar el Evangelio a toda la creación (cf. Marcos 16,15), nuestra misión no establece distinciones por origen étnico, nacionalidad, lengua, condición social o trasfondo cultural. La Iglesia existe para anunciar a Cristo a todos los pueblos, y por ello nuestras parroquias, misiones y comunidades reflejan la riqueza y diversidad humana propia de México y de América Latina.
Con el propósito de servir eficazmente a los fieles y acercar el tesoro de la fe ortodoxa al pueblo de nuestro tiempo, celebramos ordinariamente nuestros servicios litúrgicos en lengua española. Al mismo tiempo, permanecemos abiertos al uso de otras lenguas cuando las necesidades pastorales así lo requieran, procurando que cada comunidad pueda glorificar a Dios y recibir atención espiritual en el idioma que le resulte más cercano.
Como Iglesia Ortodoxa, permanecemos firmemente arraigados en la fe apostólica transmitida a través de los siglos. Confesamos la inspiración divina de las Sagradas Escrituras, recibimos la enseñanza de los Santos Padres, aceptamos las definiciones doctrinales de los siete Concilios Ecuménicos y profesamos el Credo Niceno-Constantinopolitano en su forma original. Procuramos igualmente vivir conforme al espíritu de los santos cánones, aplicándolos con prudencia pastoral a las circunstancias concretas de nuestra realidad local.
Nuestra fe se expresa de manera privilegiada en la vida sacramental de la Iglesia: en la celebración de la Divina Liturgia, en los santos misterios, en la oración común y en la vida de las comunidades cristianas. Valoramos las diversas expresiones legítimas de la tradición ortodoxa y procuramos servir a los fieles que Dios pone bajo nuestro cuidado con fidelidad, reverencia y amor pastoral.
Deseamos también contribuir a que los cristianos occidentales conozcan la plenitud de la fe ortodoxa y la riqueza espiritual de la Iglesia indivisa. Por esta razón, junto al uso del rito bizantino, nuestra Iglesia acoge también formas legítimas del rito occidental ortodoxo, preservadas y vividas dentro de la comunión de la fe ortodoxa. Lo hacemos en un ambiente plenamente misionero y no étnico, convencidos de que la Ortodoxia pertenece a todos los pueblos y culturas.
Nuestra meta es dar testimonio de Jesucristo en un mundo frecuentemente marcado por la incertidumbre, el sufrimiento y la división. Queremos anunciar la esperanza que nace de la Resurrección, la alegría que brota de la fe y la paz que sólo Dios puede conceder. Esa esperanza permanece firme e inquebrantable porque está fundada en Cristo, ayer, hoy y siempre.
Agradecemos sinceramente su visita a nuestro sitio web. Esperamos que estas páginas le permitan conocer mejor nuestra fe, nuestra misión y el servicio que procuramos ofrecer a la Iglesia y a la sociedad. Será una alegría compartir con usted una parte de la vida de nuestras comunidades y del camino espiritual que recorremos.
Mientras tanto, hacemos nuestras las palabras del santo apóstol Pablo, tan queridas también por los Padres del Desierto: "Vivan siempre alegres, oren sin cesar, den gracias en toda ocasión" (1 Tesalonicenses 5,16-18).
Que nuestro Señor Jesucristo, por las oraciones de su Santísima Madre y de todos los santos, bendiga abundantemente a usted y a sus seres queridos, concediéndoles fe, esperanza, paz, salud y toda buena dádiva, hoy y siempre. Amén.